El misterio del coche secuestrado

Ari Vatanen
Ari Vatanen en los tiempos de gloria.

El finlandés Ari Pieti Uoleti Vatanen (n. 1952), mundialmente conocido por ser uno de los mejores y más populares pilotos de rally de la historia del automovilismo, vivió durante la celebración del Rally Paris-Algiers-Dakar de 1988 una de las situaciones más estrambóticas y discutidas de su dilatada y exitosa vida deportiva. Ganador, entre otras muchas cosas, del célebre Paris-Dakar en nada menos que cuatro ocasiones -1987, 1989, 1990 y 1991-, todas ellas compitiendo en la categoría de coches, y dedicado a la política tras su retiro del pilotaje, pues fue europarlamentario en dos ocasiones, Vatanen todavía rehúsa dar excesivas explicaciones cuando se le pregunta acerca de la singular peripecia vivida durante la edición de 1988. Historia que se ha convertido en una de las anécdotas “negras” más recordadas y singulares del famoso rally que actualmente se celebra en tierras sudamericanas.

Nuevo modelo

Promocional Dakar 1988Vatanen fichó por la marca Peugeot en 1984. Los franceses querían entrar en la alta competición con el Peugeot 205 Turbo 16 y su director de equipo, el también piloto recientemente retirado Jean Todt, con quien Vatanen había mantenido enconados enfrentamientos automovilísticos, recomendó su nombre. Ari le parecía un piloto eficaz, que preparaba bien los coches con los que competía, y con dilatada experiencia de suerte que, a pesar de las limitaciones con las que había competido hasta entonces, había obtenido resultados razonables desde 1981. Y Todt no se confundía. El coche acumuló diferentes fracasos, pero ello no se debió tanto al pilotaje del finlandés, como a constantes problemas mecánicos que lastraban los resultados. Se ganaban competiciones aisladas, pero no el ansiado título mundial que quitaba el sueño a la marca francesa. No obstante, y tras sufrir un grave accidente, Ari logró llevar el 205 T16 al éxito con la victoria en el Dakar de 1987.

Peugeot 205 Turbo 16
El Peugeot 205 T16, coche que ganó el Dakar en 1987 y 1988.

Para 1988 Peugeot ponía en la competición su nuevo modelo, resultado de la experiencia acumulada, el 405 T16 Gran Raid. Los resultados volvieron a ser algo irregulares al comienzo, pero la marca francesa acudía a la cita del Dakar con una doble opción que prácticamente suponía una garantía de éxito: con Vatanen al frente del nuevo modelo, y con el también finlandés Juha Kankkunen al volante del 205, coche que había demostrado poder ganar la competición y al que, a decir de todo el mundo, le quedaba tirón.

De tal modo, tras la etapa número 14, Timbuktú-Bamako –disputada el 17 de enero sobre un recorrido de 676 kilómetros-, Ari Vatanen lideraba la prueba con dos horas de ventaja sobre Kankkunen aunque en los mentideros del negocio se decía que el 405 había terminado en la capital de Malí con serios problemas mecánicos que hacían alargadas las sombras de un posible abandono. Hecho que supondría un revés para la marca Peugeot, que había puesto toda la carne en el asador con el nuevo modelo y veía, por tanto, peligrar su campaña comercial. El hecho es que durante la tarde-noche, precisamente en aquella etapa, la organización permitía realizar las pertinentes operaciones de mantenimiento de los vehículos, pero no reparaciones de gran calado lo cual, al parecer, suponía un problema para las opciones finales del tandem Vatanen-Berglund.

Peugeot 405 turbo 16
El Peugeot 405 T16 en acción
Jean Todt
Jean Todt, un genio de los despachos…

Y detrás de todo ello –no lo olvidemos- estaba revoloteando Jean Todt, un piloto más bien regular, pero a la par hombre que siempre ha sido reconocido por los periodistas especializados en la materia como un verdadero “mago” de las relaciones públicas, capaz de sacar partido de cualquier situación. En este caso, y más allá de la verdad de una historia que nunca pasará del entramado de sospechas porque de los hechos se sabe poco, logró que la prensa internacional colocara a la marca que le pagaba el sueldo en todos los titulares habidos y por haber. Tan bueno que aún hoy -y para muestra la presente entrada- continua sumando citas gratuitas para el fabricante francés. Que no es poca cosa.

Secuestro rocambolesco

En la mañana del día 18 se destapó uno de los hechos más surrealistas de la historia del Rally Dakar: el coche de Vatanen –el líder, no lo olvidemos- había desaparecido durante la noche del parking oficial de la prueba, ubicado en el interior del estadio de fútbol de Bamako. Y en mitad del desconcierto general, el jefe del equipo Peugeot Talbot Sport, Jean Todt, hacía público de suerte oficial que había recibido una llamada en la habitación del hotel en la que se solicitaba a la marca un rescate de 25 millones de francos a cambio del vehículo secuestrado.

Se inicia la pertinente investigación. Y lo primero que queda manifiestamente claro es que las medidas de seguridad alrededor del estadio son insuficientes y las brechas enormes. Es más, algunos testigos dijeron haber visto cómo el coche de Vatanen salía de las instalaciones del estadio de fútbol, si bien ninguno de ellos sospechó que algo extraño estuviera ocurriendo. Sea como fuere, no había mucho tiempo para esclarecer lo sucedido y las preguntas al respecto del suceso eran obvias: ¿se trataba de una estrategia de Peugeot para cambiar el motor del coche de Vatanen y garantizar así la victoria del 405? ¿Todo era resultado de un simple error en la seguridad que había facilitado la original acción de los secuestradores? Y por último, teniendo en cuenta la complejidad del protocolo para la puesta en marcha de un coche de tales características, cosa que no podría hacer con facilidad alguien no especializado, ¿no se estaría ante el boicot de otro participante en la prueba? Obviamente, esta hipótesis se desestimó en seguida: es perfectamente conocido que los pilotos suelen ser extraordinariamente solidarios entre sí y, por lo demás, nadie parecía ganar gran cosa con un acto como aquel.

Estadio Futbol Bamako
El estadio de fútbol de Bamako.

En todo caso, la etapa comienza según el horario previsto. Ari Vatanen, como todos los participantes, cuenta con un tiempo de control de 30 minutos para tomar la salida y, claro está, no se presenta. Sin embargo, aún más sorprendente, de súbito el colorista 405 es localizado con el depósito vacío de combustible, abandonado en un paraje a las afueras de Bamako. Tras recuperarlo a toda prisa, Vatanen y Berglund ocupan sus puestos y se reincorporan a la carrera de modo extra-oficial, pero ello no impedirá que sean obviamente descalificados al no presentarse a la salida durante la hora indicada.

Esa fue la historia y así terminó. Nunca se supo si Peugeot pagó los 25 millones de francos a los supuestos secuestradores, ni se llegaron a esclarecer el resto de cuestiones en torno a la misteriosa desaparición del vehículo que, por cierto, tampoco quedó claro si se investigaron a conciencia… Porque Todt y la marca a la que representaba, y dejémoslo ahí, tampoco pusieron un especial empeño. Total, Peugeot volvió a ganar con el coche del año anterior, pues Juha Kankkunnen y su copiloto Juha Pironen lograron imponerse en la meta de Senegal sobre el equipo Shinozuka-Magne, que corría con Mitsubishi.

Y en los mentideros del mundo del motor aún se comenta que cuando el 405 de Vatanen se presentó por fin, antes de su descalificación definitiva, en la meta de la etapa número 15 –disputada entre Bamako y Kayes, sobre 531 kilómetros- el motor del 405 T16 tenía pinta de encontrarse “misteriosamente nuevo”.

Fascinante.

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