El retorno del Minotauro

Cuando esta novela estaba prácticamente terminada, allá por el año 2010, aún no tenía editor y, posiblemente, habría terminado, como tantas otras cosas que se escriben y no prosperan, en una carpeta de la vergüenza, escondida en el último sector de algún disco duro viejo. Resultó, sin embargo, que David G. Panadero, quien conocía a fondo el manuscrito, me puso en contacto con Pilar Barba, editora de la por aquel entonces recién fundada editorial NGCficción! Ella andaba buscando trabajos con los que alimentar su naciente fondo de catálogo y, a David, le pareció que mi trabajo podría ajustarse a sus necesidades. Fue una de esas extrañas y afortunadas serendipias que a veces nos procura la vida.

Todo salió bien (al menos al comienzo), y nos las prometimos felices. Entonces yo aún era tan fatuo y petulante que, pensaba, era preciso deformar mi nombre para convencer al futurible lector de la “importancia” de mis palabras. Ahora, subido a otras atalayas (o quizá al pie de ellas), he aprendido por fin que el escritor y su circunstancia deben ser menos importantes que lo escrito. La edad, que enseña.

Lamentablemente, en un mercado editorial tan saturado como el nuestro, en el que la batalla por alcanzar al siempre escaso lector es enorme y en el que los peces grandes, tristemente, no dejan espacio alguno a los chicos, ocurrió que NGC lo tenía harto difícil. Se hizo de todo para tratar de promocionar mi obra, así como la de otros/as colegas, pero no se logró el deseado objetivo de una distribución razonable. Finalmente, Pilar, a la que nunca podré pagar su amistad, cariño, trato y deferencia (mil veces gracias), optó por rendirse. Pero no del todo. Gracias a su participación conocí a Alejandro Pérez-Prat y el texto pasó al fondo de la editorial LcLibros, donde ha tenido una segunda vida en el mercado digital.

Once años después -ahora- Alejandro, bendita locura, se decidió a retornar La versión del minotauro a la existencia en papel. No me pregunten por qué. El hecho es que cuando me lo propuso me sentí al mismo tiempo ilusionado y asustado. Tuve que preguntarme, claro está y ante todo, si la obra habría resistido bien el discurrir de los años, e incluso pensé en la posibilidad de reescribir algunos pasajes (si es responsable, nadie es más crítico con al autor que el propio autor). Pero una relectura tranquila del borrador me convenció de que el texto, con el tiempo, había adquirido cierto aire “retro” que lo hacía interesante, a la par que le concedía una gracia especial que, en su inspiración original, cuando se compuso casi al hilo de la actualidad misma, posiblemente no tuviera. Es más: muchas de las anécdotas y vivencias que se desperdigan a lo largo de la novela se inspiran en vivencias auténticas, protagonizadas por personas de carne y hueso que tuvieron la deferencia de compartirlas conmigo, y me habría sabido mal retorcer el relato al punto de que sus actores terminaran por no reconocerse en ellas. Les debo al menos eso.

Sin embargo, y Alejandro (paciencia infinita) estuvo de acuerdo conmigo en ese punto, tenía la impresión de que era necesario ofrecer algo más. Un plus. Surgió así la idea de una “edición integral”.

Integral porque me he decidido a incluir en la obra que aquí se presenta aspectos colaterales que en su día quedaron fuera, o bien se compusieron a posteriori desde los descartes, como elementos añadidos para su promoción. Cuando se escribe siempre hay páginas válidas -no me atrevo a calificarlas de “buenas”- que se caen por cualquier motivo. En este caso, pensando en la muy posible contingencia de no poder editar una segunda entrega que empecé a escribir de suerte entusiasta, pero que las circunstancias encerraron en un cajón apenas cien páginas después, opté por realizar determinados recortes para conceder al lector un relato concreto y de final cerrado.

Ahora todo lo suprimido queda expuesto y la novela se presenta tal y como la planifiqué en su día. La esperanza subyacente, claro está, es que mi protagonista pueda salir de su laberinto, la vida misma, y tener ese futuro soñado que el pasado le escamoteó.

Si te interesa adentrar en el laberinto, la entrada es por aquí: https://literaturascomlibros.es/la-version-del-minotauro

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